Nosotros

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jueves, 1 de septiembre de 2016

Quinoa con Verduras

Para hoy vamos a preparar una rica receta, natural, fácil y con muchas propiedades. Hoy haremos un rico plato de quinoa con verduras. Para ello necesitaremos los siguiente ingredientes:




  • Quinoa, una taza para cuatro personas.
  • Tomates cherry, mas o menos una docena, al gusto.
  • Brécol, unos 200gr
  • Aceite de oliva virgen
  • Medio diente de ajo.
  • Una ramita de perejil
  • Sal

Una vez que tenemos todos los ingredientes comenzamos. Primero con ayuda de un mortero machacaremos el medio diente de ajo, el perejil picado y añadiremos el aceite. Este aderezo se lo añadiremos a los tomates cherry cortados por la mitad y dejaremos macerar mientras seguimos con la receta.

Ponemos una cazuela con agua a hervir, una vez que llegue al punto de ebullición añadiremos el brécol en cachitos, y dejaremos que hierba durante unos 3 - 4 minutos. Una vez pasado el tiempo lo sacamos, lo escurrimos y lo reservamos.

En otra cazuela ponemos a calentar el agua con la quinoa y sal al gusto, las medidas van en función del fabricante y del gusto, en nuestro caso la quinoa elegida recomendaba 1 medida de quinoa por 3 de agua. Dejamos cocer unos 15 minutos hasta que se consume todo el agua (la forma de cocinarla es muy similar al arroz).

Una vez cocida la quinoa solo nos queda mezclar en un boll y listo para servir y comer. Esperamos que os guste.


miércoles, 13 de julio de 2016

Propiedades Curativas del Ajo



En todo el Mediterráneo se conoce por su denominación latina “Allium”, que procede del celta y que significa “ardiente” o “abrasador al paladar”.

El ajo, es una liliácea tan sencilla como maravillosa, ocupó un lugar preferente y privilegiado en la farmacopea egipcia y todavía más importante, en la hebrea.

El ajo se emplea desde la antigüedad no sólo como condimento crudo o cocido, sino como antiséptico contra diversas enfermedades que, dada la falta de higiene de esas épocas.

Herodoto nos habla de una inscripción en la Gran Pirámide en la cual se dice que se suministraban grandes cantidades de ajos a los trabajadores como estimulante muscular y que estos comían también sus tallos.

Precisamente, los obreros emprendieron una huelga porque se les suprimió el suministro cotidiano de ajos, pues pensaban que esos bulbos eran esenciales para darles fuerza y resistir el cansancio en aquel trabajo tan extenuante y monumental de la construcción de la Gran Pirámide de Gizeh.

En el papiro de Ebers (1.500 a. C.) se incluyen más de 800 fórmulas mágicas, religiosas y de tratamiento médico, y entre ellas hay unas 22 en las que el ajo se menciona como tratamiento para mordeduras de insectos venenosos, enfermedades del corazón, dolores de cabeza, parásitos intestinales y también en las neoplasias.

También los babilonios en Mesopotamia, ya desde las épocas bíblicas, consideraban a los bulbos de las liliáceas como potentes medicamentos. Se empleaban para enfermedades respiratorias, enfermedades de la piel, en el tratamiento de parásitos intestinales, contra los ácaros y para la lepra. La utilización del ajo se describe como el medio más seguro para prevenir plagas y epidemias de todo tipo.

El ajo fue igualmente considerado como un medicamento clásico en la antigua Grecia y recomendado para tratar todas las enfermedades además de ser un alimento con importantes cualidades dietéticas y alimenticias.

Aristóteles, el gran filósofo, médico y naturalista, llegó a decir de los ajos que “es una cura para la hidrofobia y un tónico laxante pero malo para los ojos”. Hipócrates ( 460 a. C.) lo consideró como un sudorífero al estimular la transpiración y también como laxante y diurético.

En cuanto al pueblo romano, uno de los dominadores del mundo antiguo, tuvo excelentes conocedores y defensores del ajo.

Así el gran Dioscórides, llamado Pedanius, médico jefe de las Legiones Romanas durante el reinado del emperador Nerón ( siglo I d. C.) autor de “Perihyles latrykes logoihex “, recetaba el ajo para los trastornos respiratorios y digestivos, y como remedio contra los parásitos intestinales.

Los soldados romanos consumían en abundancia ajo porque estaban convencidos de que les daba fuerza y coraje en las batallas. Uno de los médicos más famoso, Claudio Galeno de Pérgamo (231-200 d. C) habló excelentemente del ajo, al cual denominó “ theriaca rusticorum”, es decir la “meladura del pobre”. El mismo que se dijo siempre discípulo y seguidor de Hipócrates, mantuvo sobre el ajo que era el mejor antídoto que existía contra todo veneno, a la vista de todas sus experiencias.

Los grandes pueblos navegantes de la antigüedad, fenicios y cartagineses, creían ardientemente en las dietas a base de ajos, consumiéndolos constantemente en sus viajes.

Lo mismo sucedió en la Edad Media en con los pueblos escandinavos. Aunque de todos los países europeos donde más se aprecia el ajo es en Gran Bretaña, donde se cree que fue introducido por los romanos durante la ocupación de Britania.

Cuando tuvo lugar la gran plaga de 1665, en la cual murieron miles de personas, sobrevivieron como por milagro, habitantes de una casa de Chester, pues los sótanos de la vivienda contenían gran cantidad de ajos, al parecer, salvaron a sus habitantes de esta horrible peste. Esta casa, de estilo Tudor, posteriormente se llamó “ God´s Provident House”, y hoy está abierta al público como museo.

Propiedades curativas 

El mejor terreno para cultivar el ajo es el arcilloso- silíceo, bastante seco y bien soleado. Los mejores meses para la siembra son de noviembre a marzo, y para recogerlo de junio a julio.

Los dientes de ajo producen un tallo único que cuando amarillea, después de los meses de julio y agosto, hay que dejarlo morir.

Se recoge, se deja secar al sol, se atan en manojos y se cuelgan en una habitación seca, lejos de las heladas y del frío.

Cuando seca el bulbo de un ajo, conserva todavía el 50-60 por ciento de agua, el 10-18 por ciento de glúcidos o azúcares, 6 por ciento de proteínas y 0, 2-0, 5 por ciento de lípidos y grasas.

Son abundantes las sales minerales ( zinc y magnesio) así como las vitaminas C (hasta 18 mg), A, B1, B2, PP y E. También contiene de 1 a 2 por ciento de celulosa.

El ajo tomado en grandes cantidades, al menos una cabeza por comida, cuidadosamente ensalivado y masticado ( si se soporta masticarlo) excita el apetito, fomenta las secreciones gástricas y la motricidad de las paredes intestinales y estomacales favoreciendo la digestión y, sobre todo, destruye las fermentaciones intestinales, los gases y la aerofagia.

Todos los granos, irritaciones o inflamaciones de la piel, de las mucosas bucales, anales, conjuntivitis, etc., se curan terminantemente si se esteriliza bien la sangre. Y esto se consigue precisamente con una intensa cura de ajos; es decir, tomando durante varios meses una cabeza de ajo por comida.

Las formas más crónicas de artritis reumatoide, la artrosis en general, la ciática, la gota y los lumbagos se tratan excelentemente con una cura de ajos. Sin embargo, el sistema cardiovascular es uno de los aparatos sobre los que el ajo actúa más eficazmente y en el que se obtiene los mejores resultados.

Todas las enfermedades causadas por un estado de intoxicación de la sangre y sobre todo la arteriosclerosis, que es la causa originaria de la enfermedad tromboembólica que produce todo tipo de obstrucción de los vasos que irrigan el órgano, pueden y deben ser tratados con una cura de ajos, con lo cual se evita suministrar anticoagulantes.

Las enfermedades de los bronquios, laringe y pulmonares mejoran notablemente con el ajo, al igual que la hipertensión arterial. En este caso, el ajo comido en grandes cantidades lo resuelve fácilmente en poco tiempo.

Por último, el ajo también cura afecciones del sistema genital –urinario, tales como los cálculos de riñón y la arenilla renal. En la mujer cura los trastornos menstruales, la frigidez o las afecciones crónicas de los órganos genitales.

Antes de finalizar una aclaración: hay que practicar las curas de ajos de forma recurrente y continua.

Si todas las hierbas y vegetales formaran parte de una dieta normal de las personas y se emplearan con finalidades preventivas y fomentando la resistencia y la inmunidad natural a la enfermedad, como se hacía en otros tiempos, la humanidad gozaría de mejor salud.

martes, 28 de junio de 2016

Cura tibetana del ajo




La cura tibetana del ajo

La cura tibetana del ajo es un antiguo remedio con increíbles beneficios y propiedades. Descubre cómo hacer este remedio curativo, cómo prepararlo y seguirlo y cuándo no está recomendado seguirlo.
Se la conoce popularmente como la cura tibetana del ajo. Se trata de un remedio milenario originario del Tíbet, lugar de donde precisamente proviene y de donde ha llegado hasta nosotros. Se trata de un remedio popular creada originariamente por los monjes budistas del Tíbet, que como su propio nombre indica, aprovecha las increíbles y variadas propiedades de ajo.
Si se realiza correctamente, siguiendo en detalle las dosificaciones especificadas más adelante, es una cura con grandes beneficios depurativos, tal y como iremos conociendo más adelante.
En un próximo artículo hablaremos acerca de las propiedades de comer ajo, sobre todo cuando los ajos se consumen crudos y triturados, dado que al machacar los ajos se liberan diferentes sustancias beneficiosas como por ejemplo es el caso de la alicina, un compuesto azufrado que destaca por ser uno de los principios activos más importantes de este alimento.
Precisamente este remedio se basa en la trituración de los ajos y combinación con aguardiente. No obstante, procederemos a explicarte cómo prepararlo en las próximas líneas.

Cómo preparar la cura tibetana del ajo
Ingredientes que necesitas
·         350 gr. de ajos (preferiblemente de agricultura ecológica)
·         250 ml. de aguardiente
Pasos para preparar la cura tibetana del ajo
Pela los ajos crudos y machácalos o tritúralos con ayuda de un mortero, batidora o similar. Ahora mezcla el jugo de ajo con el aguardiente en el interior de un tarro de cristal hermético. Resérvalo en la nevera completamente cerrado durante 10 días.
Cuando pasen estos días filtra el líquido con ayuda de una gasa o de un colador de tela. De esta forma obtendrás un potente extracto de ajo. Finalmente introduce el extracto en un dosificador o gotero y consérvalo en la nevera.



Cómo hacer la cura
Para hacer la cura tibetana del ajo correctamente es necesario que, durante 12 días seguidos realices las tomas tal y como se detalla en el apartado que te exponemos en las siguientes líneas, hasta alcanzar las 25 gotas diarias con agua siempre antes de las tres comidas principales (es decir, en ayunas antes del desayuno, antes de la comida y antes de la cena). Es preferible tomar el remedio 10 minutos antes de cada comida.
A partir de este momento, cuando hemos alcanzado las 25 gotas diarias se mantiene la dosis de 25 gotas tres veces al día hasta que se haya consumido todo el preparado del extracto de ajo.
Eso sí, si observas que con el paso de los días la mezcla adquiere un color verdoso es alto totalmente normal, y no significa que se haya puesto malo o estropeado, ya que es el color que adquiere el alcohol macerado con los ajos.

DIAS
DESAYUNO
COMIDA (Almuerzo)
CENA
1
1 gota
2 gotas
3 gotas
2
4 gotas
5 gotas
6 gotas
3
7 gotas
8 gotas
9 gotas
4
10 gotas
11 gotas
12 gotas
5
13 gotas
14 gotas
15 gotas
6
16 gotas
17 gotas
18 gotas
7
17 gotas
16 gotas
15 gotas
8
14 gotas
13 gotas
12 gotas
9
11 gotas
10 gotas
9 gotas
10
8 gotas
7 gotas
6 gotas
11
5 gotas
4 gotas
3 gotas
12
2 gotas
1 gotas
25 gotas

Beneficios de la cura tibetana del ajo
Cuando la cura se hace correctamente y en las dosis y cantidades adecuadas aporta muchas ventajas, beneficios y propiedades a nuestra salud. A continuación te comentamos las más destacadas:
·         Depura el organismo: al mejorar el funcionamiento del hígado y de los riñones, por lo que se convierte en un remedio ideal para potenciar la función depurativa y desintoxicante de estos órganos.
·         Activa la circulación sanguínea: es un remedio que no solo activa la circulación sanguínea sino que mejora la elasticidad de los vasos sanguíneos.
·         Reduce el colesterol y la tensión arterial: ayuda a disminuir los niveles elevados de colesterol LDL y de triglicéridos, a la vez que aumenta el colesterol HDL. Por otro lado, también es útil para reducir la presión arterial alta (adecuada por tanto sobre todo en caso de hipertensión arterial).
·         Mejora y refuerza el sistema inmune: es útil para potenciar el sistema inmunológico a la vez que sube las defensas de forma totalmente natural. De ahí que sea un remedio muy adecuado durante los meses de otoño e invierno.
·         Útil en caso de afección respiratoria, gripes y resfriados: al liberar las fosas nasales y los pulmones mejora la sinusitis, a la par que es útil cuando estamos agripados o resfriados. También es capaz de fluidificar la mucosidad.
·         Activa y recupera: promueve la recuperación natural del organismo.

Contraindicaciones de la cura tibetana del ajo, ¿cuándo no está recomendado?
Existen determinadas contraindicaciones que debemos tener muy en cuenta antes de proceder a seguir esta cura. No está recomendada para:
·         Personas con enfermedades del sistema digestivo o con úlceras intestinales e irritaciones gástricas.
·         Personas que tomen anticoagulantes.
·         Personas que no toleren correctamente el ajo crudo.
·         Embarazadas.
·         Niños.

Algunas precauciones a tener en cuenta…
Si lo deseas puedes hacer la cura tibetana del ajo cada 5 años, pero no con más frecuencia. Por otro lado, es posible que como consecuencia del proceso de depuración surjan erupciones o granos en la piel, molestias estomacales o mareos.
Aunque es algo normal, te aconsejamos escuchar y observar tu cuerpo y si crees que algo anda mal lo mejor es que abandones el seguimiento de la cura.


miércoles, 15 de junio de 2016

Un poco de práctica de la plena presencia


Hoy vamos a compartir un ejercicio de holemind para estar presente en el día a día, aplicable incluso a nuestro puesto de trabajo.

 Algunas veces nos suele costar aplicar los conceptos teóricos sobre situaciones concretas de nuestro día a día. Por eso hoy vamos a intentar explicar cómo usar los cinco pasos holemind en el día a día de la oficina, del trabajo.

Para ponernos en situación imaginemos que tenemos una reunión importante con unos clientes en la que debemos mostrar todo nuestro potencial frente a los mismos. En este caso particular imaginemos que se trata de una reunión en la que nuestro cliente nos mostrará una necesitad, y nosotros tenemos que darle durante la misma reunión, una solución lo más completa y detallada...... Seguir leyendo

jueves, 31 de marzo de 2016

Fitoterapia del dolor y la inflamación

El dolor es una experiencia emocional (subjetivo) y sensorial (objetiva), generalmente desagradable, que pueden experimentar todos aquellos seres vivos que disponen de un sistema nervioso. Es una experiencia asociada a una lesión tisular o expresada como si ésta existiera. El dolor es el síntoma más frecuente por el que consultan los pacientes a los médicos. La participación tanto de fenómenos psicológicos (subjetivos) como físicos o biológicos (objetivos) en el dolor es variable según el tipo de dolor y el individuo que lo manifiesta. Existen muchos estudios que tratan de establecer dicha interrelación y explicar la vivencia dolorosa.

Las plantas empleadas para el tratamiento se pueden clasificar en diferentes grupos:

Plantas con precursores del ácido salicílico

Corteza de sauce (Salix alba): sus principios activos derivan del ácido salicílico (salicina). Posee una acción analgésica, antiinflamatoria y antipirética. El metabolismo transforma el principio activo en ácido salicílico que inhibe la síntesis de prostaglandinas. Se utiliza en el tratamiento de dolores inflamatorios, trastornos reumáticos, fiebre y dolor de cabeza.

Plantas con iridoides

Raíz de harpagofito (Harpagophytum procumbens): la acción se atribuye a los iridoides (harpagósido, harpágido, procúmbido). Se trata de una droga amarga. Posee acción analgésica y antiinflamatoria. No es útil en el caso de inflamación aguda sino en inflamaciones crónicas como afecciones reumáticas, artrosis dolorosas y tendinitis.

Plantas rubefacientes y revulsivas

Contienen sustancias que actúan sobre las terminaciones nerviosas sensoriales provocando una irritación local. Se emplean por vía tópica porque esta irritación proporciona un alivio del dolor y de los espasmos musculares de las zonas más profundas. Se emplean en tendinitis, lumbalgias y artritis reumatoide. Encontramos dentro de este grupo la mostaza, alcanfor, esencia de Romero, y de trementina, menta, árnica...

Plantas antiinflamatorias y antigotosas

Cólquico (Colchicum autumnale): el principio activo está constituido por alcaloides (colquicina). La acción de la colquicina es antiinflamatoria y útil específicamente en los ataques agudos de gota. Acompañan a los efectos principales unos posibles efectos secundarios que consisten en trastornos digestivos. Se ha de controlar mucho la dosificación porque la dosis terapéutica está próxima a la dosis tóxica y puede producir la muerte por asfixia.


lunes, 14 de diciembre de 2015

Los tres filtros

Hoy como hace tiempo que no hacíamos una entrada, nos gustaría haceros llegar esta bonita historia que  nos puede ser útil en el día a día.

En la antigua Grecia, Sócrates fue famoso por su sabiduría y por el gran respeto que profesaba a todos. Un día, un conocido se encontró con el gran filósofo y le dijo: ¿Sabes lo que escuche acerca de tu amigo?
Espera un minuto -replico Sócrates- Antes de decirme nada quisiera que pasaras un pequeño examen. Yo lo llamo el examen del “triple filtro”. ¿Triple Filtro? -Correcto- continuo Sócrates
Antes de que me hables sobre mi amigo, puede ser una buena idea filtrar, tres veces lo que vas a decir. Es por eso que lo llamo el examen de triple filtro.


Filtro de la verdad
¿Estas completamente seguro de que lo que vas a decirme es cierto? – No -dijo el hombre- realmente solo escuche sobre eso.
Y bien-dijo Sócrates- entonces realmente no sabes si es cierto o no. Ahora permíteme aplicar el segundo filtro,

Filtro de la bondad
¿Es algo bueno lo que vas a decirme de mi amigo?  – No, por el contrario -dijo el hombre.
Entonces deseas decirme algo malo sobre él, pero no estas seguro de que sea cierto. Pero podría querer escucharlo, porque queda un filtro,

Filtro de la utilidad
¿Me servirá de algo saber lo que vas a decirme de mi amigo? – No, la verdad que no – repuso el hombre.
Bien -concluyó Sócrates- Si lo que deseas decirme no es cierto, ni bueno, e incluso no me es útil, ¿para que querría yo saberlo?

lunes, 7 de septiembre de 2015

ALIADOS DEL OTOÑO

La naturaleza nos brinda una serie de elementos que pueden ser de gran ayuda para fortalecer nuestro sistema inmunológico. La equinácea por ejemplo, es una planta originaria de América del Norte, es uno de los estimulantes del sistema inmunológico más populares. También conocida como el "antibiótico natural" aumenta las defensas del organismo y lo protege contra el ataque de virus, bacterias y hongos. Los nativos americanos fueron pioneros en su uso para aliviar dolores y todo tipo de heridas externas.

El propóleo es una substancia recolectada por las abejas de las resinas y secreciones de las yemas de determinados árboles, arbustos y plantas que transforman en sus colmenas. El propóleo posee numerosas propiedades como preventivo, actúa estimulando las defensas y aumenta la resistencia de nuestro organismo frente a agresiones externas. Además, el propóleo funciona como un antiséptico, antiinflamatorio, analgésico y revitalizante natural.

El aceite de orégano ha sido investigado científicamente y ha resultado ser uno de los más potentes y efectivos antibióticos conocidos al hombre. Es natural y seguro. No crea cepas mutantes de las bacterias. Elimina bacterias de todo tipo usando solo una pequeña cantidad. Es también efectivo contra los hongos, parásitos y virus. Puede ser utilizado externa e internamente, no tiene efectos secundarios negativos, y no necesita receta para su venta.

El ingrediente activo: carvacrol, ha resultado ser uno de los antisépticos más potentes. Aún en cantidades muy pequeñas, rápidamente elimina una gran variedad de patógenos como bacterias, hongos, parásitos y virus. Una gran ventaja del aceite de orégano es que dichos patógenos no pueden crear inmunidad como sucede con medicamentos farmacéuticos, además de eliminar posibles efectos secundarios y la posibilidad de crear mutaciones virulentas en bacterias y hongos.


El eleuterococo o Ginseng siberiano resulta excelente para combatir la fatiga y la astenia. Originario de Siberia, es muy popular en China, Corea y Japón. Esta planta ayuda al organismo a combatir la fatiga, tanto física como psíquica, favorece la actividad mental, estimula las defensas y mejora la capacidad sexual.

La jalea real es un producto natural de la secreción de unas glándulas de las abejas nodrizas que son las encargadas de llevar el alimento a las reinas y a las larvas los primeros días de vida. Es la causa directa de este crecimiento y de la longevidad de la reina.Lo que lo convierte en el alimento más concentrado de la naturaleza, por su equilibrado conjunto de vitaminas, minerales y elementos vitales imponderables, juega un rol decisivo en los procesos de restitución celular.

Entre sus propiedades cabe destacar que posee un efecto estimulante, tonificante y reequilibrante del sistema nervioso, mejora la oxigenación cerebral, regulariza los trastornos digestivos. Aporta la energía extra necesaria a niños y adolescentes en edad escolar, sobre todo en época de exámenes y competición deportiva. Contiene ácido petroilglutámico y nicotinamida por lo que se le atribuye una acción vasodilatadora y favorecedora de la proliferación de glóbulos rojos. Por este motivo es utilizada también en casos de anemia o como preventivo de enfermedades cardiovasculares. También posee poder antimicrobiano, por los que puede ser recomendada como preventiva en periodos de epidemias gripales y como refuerzo del sistema inmunitario de los grupos de más riesgo: niños, ancianos y personas debilitadas.